1. Enamorarse... de sus inversiones
Trabajar para una compañía, conocer información interna o un simple gusto por ella, puede generar un juicio incorrecto hacia una inversión sin que esta sea la mas adecuada. En el largo plazo este tipo de situaciones puede traer problemas a su bolsillo. También hay personas que se dejan llevar por los sentimientos de sus seres queridos hacia una empresa e invierten sin haber analizado su condición financiera.
Enamorarse de una compañía también lleva a cometer el error de poner todo el dinero en esta o invertir solamente en una empresa que uno mismo ayudó a fundar.
Hay que diversificar en las inversiones y no tener más del 10 por ciento del dinero en un solo lugar.
2. Perseguir una fantasía
"El desempeño del pasado no es un indicio de futuros rendimientos" es un dicho común en el mundo de las inversiones. Sin embargo, muchos lo ignoran y ponen su dinero en rubros que tienen tendencia a dejar ganancias.
Aunque el vecino se haya hecho rico por la inversión en oro, esto no garantiza que todos los que inviertan en oro van a hacerlo. Lo mejor es hacer un plan individual para cada inversión.
3. Pensar que el hecho de comprar algo que está en descuento significa que es una buena compra
Dos televisores cuestan lo mismo, pero uno tiene un letrero de descuento de 40%.
Esto puede traer dos inconvenientes. El primero es que en lugar de comprar el que tiene las mejores características para el consumidor, la mayoría de la gente prefiere comprar el que es más barato porque el descuento es significativo aunque no se tuviera entre los planes comprar un televisor.
El segundo es que el hecho de que la compra no estuviera entre los planes, hace que mucha gente ni siquiera se dé cuenta de que aún con el descuento, el televisor tiene un precio alto para el mercado.
Lo aconsejable es no dejarse llevar por los descuentos e investigar primero los costos reales de un producto antes de invertir en éste y, además, tener en cuenta si se va a hacer un uso habitual del producto que justifique la compra.
4. Gastos por emociones
Aunque no se necesite o no se quiera algo, a veces se terminan haciendo compras por causas emocionales.
A veces las esposas gastan el dinero de sus maridos como venganza a algún desplante. Muchas compras se hacen tras una pelea con los padres, con el jefe o con amigos. Sin embargo, estas reacciones emocionales pueden ser negativas para la salud financiera.
Cuando de problemas emocionales se trate es mejor hablar con alguien, incluso un psicólogo, que a veces puede salir más barato que las compras hechas en estos momentos.
5. Deudas innecesarias
Hay un gran número de personas que tienen dinero en cuentas bancarias ganando menos del 2 por ciento mientras tienen deudas en las tarjetas de crédito que suman más del 14 por ciento en intereses. Esto sucede porque mentalmente la gente separa el dinero que debe del que tiene.
Una persona que tiene una deuda de cinco mil dólares en tarjetas de crédito y ahorros por diez mil dólares al 2 por ciento de ganancia anual, podría pagar la deuda, ahorrarse los intereses del crédito y aún tener ahorros, quedando así con más dinero.
6. Estado de negación
Cuando los mercados cayeron el año pasado, muchos inversionistas simplemente prefirieron no chequear sus cuentas para no ver cómo estaban perdiendo dinero.
Si mirar detalladamente una inversión hace que se quiera abandonar es una situación común, pero negarse a abrir las cuentas cuando de seguro se está perdiendo dinero es una mala decisión.
Siempre es bueno revisar todas las inversiones para planear medidas a tomar.